Fue entonces cuando Pip, temblando pero decidido, subió a una cubeta de plástico.
El pánico estalló entre los más pequeños. Corridas, piadas de terror, plumas volando.
Y colorín colorado, este pollito escapó del empanizado. Pollitos en fuga- El origen de los nuggets
Pero la gran noche de la huida, algo salió mal. El globo se enredó en los cables de la luz, el túnel terminó en la pocilga del chancho Rómulo (quien los obligó a escucharlo cantar rancheras a cambio del paso libre) y, para colmo, el vigilante nocturno —un perro salchicha con problemas de insomnio— los olió a tres metros.
Los pollitos, recién salidos del cascarón, se asomaron entre las mallas. El camión tenía un letrero luminoso que decía: . Fue entonces cuando Pip, temblando pero decidido, subió
Nadie supo responder. Pero esa noche, la vieja Gallina Sabia (llamada así porque había sobrevivido a tres intentos de sopa) reunió a todos en el establo.
—¡A la zanahoria de emergencia! —gritó Pip. Y colorín colorado, este pollito escapó del empanizado
Era un amanecer cualquiera en la Granja Crujiente Feliz. El sol acariciaba los techos rojos del gallinero y doña Pepa, una gallina ponedora de ceño fruncido, removía la tierra en busca de gusanos. Todo parecía en calma… hasta que un camión enorme, gris como una tormenta, se estacionó frente al portón.