No tomarás lo que el otro llama hogar. Ni su cuerpo, ni su sed, ni el sudor de su jornada.
Ni su casa, ni su campo, ni el animal que lleva su sueño. Porque la paz del otro no es un mapa para tus pies hambrientos. (Pausa) Los Diez Mandamientos
El séptimo día, siéntate. Deja que la tierra descanse de tu prisa. El tiempo también necesita arrodillarse. No tomarás lo que el otro llama hogar
No te harás imagen. Porque lo eterno no cabe en el oro ni en la madera que la polilla besa. ni su sed
No fueron escritos con tinta, sino con el dedo de fuego sobre el lomo de la montaña. No piden opinión. No negocian con el polvo del que fuimos hechos.