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Escupire.sobre.sus.tumbas.capitulo.28 Guide

—No fue un accidente —le susurraron los fantasmas—. Fue un juego. Un juego de blancos de buena familia que se aburrían.

Anderson se levantó despacio. Sus músculos dolían, pero era un dolor bueno, el dolor de quien ha dejado de ser presa para convertirse en cazador. Miró por la ventana empañada. Más allá del aparcamiento vacío, las luces de la ciudad parpadeaban como ojos hipócritas. Escupire.Sobre.Sus.Tumbas.Capitulo.28

Lucy tomó su abrigo. No dijo nada más. No hacía falta. —No fue un accidente —le susurraron los fantasmas—

El reloj de la pared marcaba las tres de la madrugada cuando Anderson sintió que la tierra se abría bajo sus pies. No una tierra literal, sino el suelo podrido de una ciudad que lo había visto nacer y que ahora lo quería muerto. La lluvia, fina como un velo de gasolina, empapaba los cristales rotos de la ventana del motel. Olía a humedad, a tabaco rancio y a la sangre que aún no había derramado. Anderson se levantó despacio

—No se trata de la ley. Se trata de lo que viene después. La familia Croft tiene contactos. Gente que no perdona. Gente que quema iglesias y las llama bautismos.

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